A pesar de su juventud, Raúl Martín Burgos es todo un veterano del escalafón ecuestre. El torero de Navalcarnero cuenta en su currículum con la puerta grande de Madrid y la del Príncipe de Sevilla, dos condecoraciones que sin embargo no le han terminado de abrir las puertas del circuito. Lejos de rendirse, el madrileño disfruta de su madurez delante del toro y de su condición de referente en ese grupo de rejoneadores que preparan su asalto a las ferias.
– “Las perspectivas son disfrutar de cada tarde, sacar mis caballos nuevos y estar a la altura de las circunstancias y de la madurez que he ido adquiriendo”
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