TAL DÍA ESTA SEMANA…5 DE ABRIL DE 2015

Espartaco, adiós a un señor torero

Alfonso Ávila
sábado 05 de abril de 2025
Final feliz para la carrera del sevillano que da una gran tarde de toros y es sacado a hombros por los toreros por la Puerta del Príncipe tras cortar dos orejas

En diciembre de 2013 se hizo público un comunicado firmado por cinco figuras del toreo, que anunciaron su intención de no torear en Sevilla, mientras estuviera al frente de la plaza la empresa Pagés. Los cinco toreros, que se denominaron el G-5, eran Morante de la Puebla, el Juli, José María Manzanares, Miguel Ángel Perera y Alejandro Talavante, que protestaban contra las críticas hacia ellos de dicha empresa. Así, en la temporada de 2014, tan sólo figuras como Enrique Ponce, Sebastián Castella, Daniel Luque o el Cid, se anunciaron en el coso del Baratillo.

Tal como escribe Carlos Crivell en su libro Espartaco, gran maestro del toreo, “a mediados del año 2014, Espartaco había comentado a los empresarios que tenía la ilusión de torear un festival en Sevilla, en octubre, más que nada para que su hijo lo pudiese ver torear en la Real Maestranza. Esta conversación no tuvo ningún fruto concreto”. Pues bien, tras los intentos de reconciliación entre la empresa Pagés y el denominado G-5, todo parecía indicar que estos volverían a Sevilla. No fue así, y ante el problema que se presentaba con cuatro figuras lejos del ruedo maestrante, la empresa tuvo la idea de llamar a Espartaco.

El mismo “Espartaco” declaraba: “Todo hacía indicar que el Domingo de Resurrección iban a torear Morante y Manzanares. Primero me ofrecieron torear con ellos, pero dije que no y me olvidé del tema. Una vez que se rompió lo de Morante, me llamaron de nuevo con Borja en el cartel para su alternativa. Fue un trago. Mi familia no quería. Rafael Moreno me pedía que dijera que no. Me fui al Rocío a pensar. Y me dije que para una vez que me pedían algo hubiera quedado fatal si contesto que no toreo. Se me vinieron muchas cosas a la cabeza. En la vida hay que ser agradecido. Diodoro Canorea me ponía siempre en dos corridas en Sevilla y me pagaba un millón por cada una de ellas. Con esos dos millones vivíamos la familia todo el año. Mi conciencia se quedaría tranquila al final si aceptaba la propuesta”.

“Espartaco volvió a estar a la altura de su condición de gran figura. Hasta el último día, hasta su último aliento, sin más recompensa en el horizonte que su satisfacción personal y el corresponder al público lo mucho que le dio a lo largo de su carrera. Fue dejarse llevar por su corazón de torero, era la parte más romántica del toreo. Que la tiene también, claro. Su Puerta del Príncipe es justo broche a su trayectoria profesional y también personal”, escribía nuestro director José Luis Benlloch en La Pincelada para Aplausos.

Así llegó el ansiado 5 de Abril, Domingo de Resurección en Sevilla. Las taquillas colgaron el cartel de “No hay billetes”. Carlos Crivell escribía para Aplausos. “La tarde fue una catarata continuada de emociones desde que los espadas salieron al ruedo. Además de Espartaco, vestido de tabaco oscuro y oro, era el día de la vuelta de Manzanares a Sevilla y tomaba la alternativa un joven con grandes condiciones para ser torero: Borja Jiménez.” “Todo lo que rodeó a Espartaco podía ser esperado, pero me quedo con dos ovaciones distintas, la que dedicó a Curro en el brindis y la que saludó la aparición de antes de comenzar la lidia de su primer toro”. “Espartaco estuvo muy bien. Al primero de su lote lo toreó con temple y distancia. Había dicho el torero antes de la corrida: “Me voy a arrimar”. Y se arrimó, vaya cómo se colocó en el sitio de la verdad, cómo echó la muleta adelante con la derecha y la izquierda, cómo ligó sin moverse las tandas y los remates de pecho. Fue un prodigio de templanza y sabiduría”.

“En cuarto lugar salió un toro más alto y más ofensivo que sus hermanos. No había motivos para el optimismo. Cogió en banderillas a Muriel. Tras brindar a sus tres hijos, a todo el público y a su padre, presente en el callejón, Espartaco sacó muletazos imposibles. Su entrega en busca del triunfo, fue ejemplar, todo fue un manifiesto de valor y ganas de un torero con 52 años en la tarde de su adiós en el ruedo que hacía catorce años que no pisaba. La espada no fue muy certera, la oreja llegó como el homenaje de una plaza a un señor del toreo y a un torero señor. Se fue a hombros por la Puerta del Príncipe por sexta vez con toda una afición entusiasmada por toda una trayectoria marcada por la verdad y la honradez”.

Del resto de la tarde, sería injusto no precisar que Borja Jiménez demostró capacidad y temple con un sexto que fue noble y soso, cortando una merecida oreja. El de la alternativa no le dio ninguna opción. Mientras que Manzanares no pudo hacer nada con el flojo tercero y se desquitó en parte en el quinto, un toro noble, en que el de Alicante sacó su enorme estética por la derecha y en pinceladas en los adornos. A las nueve y media de la noche el hijo de Juan Antonio Ruiz “Espartaco” en presencia de su abuelo Antonio, le cortaba al torero el añadido ante unos tendidos llenos y emocionados. Las lagrimas se hicieron presentes y apenas unos instantes después, numerosos toreros se lanzaron al ruedo para sacar por la Puerta del Príncipe a Espartaco.

Lleno de “No hay billetes” el Domingo de Resurección en la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Se lidiaron seis toros de Juan Pedro Domecq, correctos de presentación, nobles y justos de fuerza. Juan Antonio Ruiz “Espartaco”, oreja y oreja;  José María Manzanares, silencio y ovación tras aviso; y Borja Jiménez, que tomaba la alternativa, silencio y oreja. Al final del festejo, Espartaco fue sacado a hombros por la Puerta del Príncipe en la tarde de su adiós definitivo de los ruedos.

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