Montalvo envió una novillada de categoría a Castellón que, de no ser por las espadas unas veces o por falta de recursos en otras, hubiera permitido el triunfo de los tres toreros. Encastada la novillada, que embistió siempre por abajo entregada, con exigencia. Permitió ver el sello de cada torero: la tierna bisoñez del debutante Aparicio, el aplomo de Cristian González y el toreo pinturero de Zulueta, que fue quien se llevó el gato al agua y abrió la puerta grande.
Una oreja cortó Javier Zulueta en el primer novillo de la tarde. Mostró sus exquisitas maneras de torero sevillano, sobre todo en detalles pintureros, en una labor en la que faltó mayor reunión y empaque. El de Montalvo, que soltó la cara a veces, fue bueno por el pitón izquierdo, con recorrido. El viento le hacía flamear la muleta a Zulueta e impedía dominar correctamente la embestida por ese lado. Mató de estocada algo trasera y tendida, cortando una oreja tras leve petición. Cabe resaltar la brega de Curro Javier, muy poderoso.
Rafael Campos “Carioca” picó de manera excepcional al cuarto, fundamental para bajarle los humos. Se quejó en banderillas, tercio en el que destacó Curro Javier, que se desmonteró. El inicio de Zulueta por abajo fue clave para ahormarlo y fijarlo en el engaño. Le costaba romper adelante al novillo por el pitón derecho y por ahí se empeñó el sevillano en basar su faena. Se desplazaba mejor por el izquierdo. Bravucón el novillo, exigía mando y cuando Zulueta le bajó la mano y se apretó con él, mejor embistió y más profundo surgió el toreo. Buena la estocada y oreja.
Cristian González dejó muletazos buenos frente al noble segundo. El salmantino ofreció siempre los vuelos de la muleta, dejándola muerta en la cara del novillo para tirar del mismo con buen trazo. Noble el de Montalvo, con humillación. Hubo reunión y aplomo en su toreo. La espada y el descabello le dejaron sin premio. Fue cogido sin consecuencias en una de las tres veces que entró a matar.
El quinto, un novillo alto de hechuras, se movió con codicia y celo. Predispuesto cada vez que Cristian González le enseñaba la muleta, allí que iba, con prontitud. Como sus hermanos, siempre quiso el toreo por abajo. Al salmantino le costó templarse en el inicio de faena pero acabó acoplándose con el novillo, sobre todo al natural, por donde el novillero se dominó mejor el viaje. Otra vez la espada le privó de salir a hombros.
Discreto fue el debut con picadores de Javier Aparicio. Aquerenciado en los primeros tercios el tercero de la tarde, generó algo de desconcierto en la lidia. Desrazado el de Montalvo, tardeaba y olisqueaba la arena, y cuando embestía lo hacía descompuesto y áspero, sin ritmo alguno, lo que generó desconfianza en Javier Aparicio, que no lo vio claro en ningún momento.
El sexto fue devuelto precipitadamente por el presidente después de un volatín que pareció aturdir un poco al novillo pero del que se repuso de inmediato. Puchano masacró al sobrero en dos varas durísimas. A pesar del castigo, el de Montalvo sacó fondo bravo y embistió con pujanza, recorrido y transmisión. Fue exigente, demasiado para un Javier Aparicio muy tierno todavía, con pocos recursos para imponerse al fiero animal. Le costó autoconvencerse de las virtudes del novillo y navegó entre dudas e indecisiones. Lo cazó pronto con la espada.
Castellón, jueves 27 de marzo de 2025. Novillos de Montalvo (6º bis), bien presentados y de buen juego en general. Javier Zulueta, oreja en ambos: Cristian González, palmas tras aviso y vuelta al ruedo; y Javier Aparicio, que debutó con picadores, palmas y vuelta al ruedo tras aviso. Entrada: Un cuarto. Se desmonteró Curro Javier en el cuarto, que también destacó bregando al primero.